Baldeo de calles, limpiamos tu ciudad

Baldeo de calles, limpiamos tu ciudad

El baldeo, destinado a la limpieza, no debe confundirse con el riego de calles, cuya única función es la de humectar el suelo para evitar el levantamiento de polvo y refrescar el ambiente. Al contrario que el barrido, que se remonta a tiempos lejanos, el baldeo, tal y como se concibe actualmente, es un tratamiento de limpieza relativamente reciente.

El baldeo es un tratamiento de limpieza que se basa en proyectar agua a presión contra los residuos depositados en la superficie viaria con objeto de arrancarlos y transportarlos por la corriente del agua hasta el imbornal de alcantarillado más próximo. El agua puede provenir de una manguera conectada a la red de riego de la ciudad, caso en que se denomina baldeo manual; de las toberas de un vehículo cisterna con bomba de presión, baldeo mecánico; o bien, de una manguera conectada a un vehículo de este tipo, baldeo mixto.

El baldeo con agua a baja o media presión es el instrumento de limpieza más eficaz que puede utilizarse en las calles de una ciudad. El agua arrastra todos los residuos que se encuentran sobre los pavimentos, incluso los de menor granulometría, hasta los imbornales o sumideros de la red de alcantarillado.

En la actualidad existe una amplia gama de máquinas baldeadoras de baja y media presión con distintos tipos de boquillas y conexiones para mangueras, unas destinadas específicamente al baldeo de calzadas, otras al de aceras y otras para fines especiales.

El empleo del agua en los tratamientos de baldeo, en las cantidades precisas para obtener un adecuado nivel de limpieza, no debe considerarse ni un capricho ni un lujo, sino una necesidad medioambiental, porque alcanza al campo de la higiene y de la salud, pues previene o reduce la incidencia de determinadas alergias y enfermedades bronquiales y respiratorias.

También las redes de evacuación de aguas residuales se benefician, sobre todo en épocas de lluvias escasas, cuando el agua empleada en el baldeo corre por sus conducciones, arrastrando los residuos, reponiendo los cierres sinfónicos y eliminando malos olores.

Parte de los residuos viarios están constituidos por polvo, conteniendo partículas de metales pesados, derivados del benceno producidos por los automóviles, la industria o las calefacciones, por deyecciones de animales de compañía o excrementos de caballos, por grasas de diversos orígenes, etc. Todos estos elementos tienen efectos medioambientales negativos y ninguno puede retirarse completamente con el tratamiento de barrido. Para que su eliminación sea definitiva es imprescindible recurrir al uso del agua como elemento de limpieza.

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